Comunicación con el paciente (2ª parte).

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Ruido 2- NO SÓLO ES IMPORTANTE EL CONTENIDO, SINO EL AMBIENTE QUE RODEA EL MENSAJE Y LA RELACIÓN ENTRE LOS COMUNICANTES.
La dificultad de comunicación que se puede hallar en éste axioma son los ruidos y las interferencias.

a) Ruidos:

Recepción inadecuada:
Probablemente no es la primera vez que un paciente llegue en un estado agresivo a la consulta, puede que provenga de un centro con largas colas de espera, trato despersonalizado, falta de implicación del equipo sanitario, etc. Eso hace que la persona manifieste un estado agitado más normal de lo común, hecho que el profesional tiene que aplicar los 5 sentidos al recibir al afectado.

Demasiada gente en el entorno:
Hay determinadas horas del día en las cuales se produce una acumulación de personas en el lugar de trabajo, hecho que provoca un aumento de ruido base que conlleva al incremento de ansiedad.
Está comprobado que la música ambiental disminuye el ruido, el volumen y el estrés de los pacientes y trabajadores.

Interrupciones:
Uno de los elementos que disminuyen de forma más intensa la satisfacción del usuario y las posibilidades de establecer una comunicación eficaz es la falta de intimidad. Por desgracia son frecuentes las interrupciones, tanto por la entrada de otros profesionales, pacientes, proveedores, representantes, personal ayudante… así como por las llamadas telefónicas.

b) Interferencias cognitivas
Nos referimos a las interferencias cognitivas a las dificultades en la comunicación provocadas por los mismos efectores de ésta, es decir, nosotros mismos y el paciente.

Incapacidad del paciente para expresarse.Bien por problemas psíquicos o por discapacidad manifiesta del paciente, tipo Alzheimer, demencia senil, disfasia, etc. (aunque es frecuente que estos pacientes acudan acompañados), dificultan o directamente no pueden manifestarse adecuadamente por no serle facilitadas las condiciones para ello. Este puede ser el caso de profesionales que intimidan con la mirada, que cortan la conversación, que no aceptan las opiniones del paciente, o que demuestran con su actitud que lo que éste cuenta no tiene ningún interés para él.

Creencias o convicciones sobre aspectos del enfermar y sanar.
Es importante que el profesional se plantee frecuentemente dichas cuestiones, puesto que los pacientes no tienen porqué estar bien informados sobre sus dolencias. Popularmente se suele consultar antes a amigos, familiares e incluso Internet, antes que ir a profesionales de la salud.
De todas formas, las convicciones deben ser consideradas por el profesional, aunque éstas no sean compartidas y deba reconvertirlas. En ningún caso estará justificado hacer burla o menoscabo del esquema de valores del paciente.

Creencias del entrevistador tendentes a ignorar los aspectos psicosociales de los pacientes.
Hay profesionales de la salud que se consideran solo eso: “profesionales de la salud”. Por lo que desprecian todo lo que no es puramente clínico.
Sólo se preocupan de aspectos técnicos, hablando en un lenguaje que el paciente no está acostumbrado a oír. Los argumentos que se dan para este tipo de conductas es que son problemas que no tienen solución ni tiempo, y que no están formados para abordarlos (esto último puede ser un argumento válido en algunos profesionales, pero no nos excusaría de no hacerlo).
Habría que dedicar más tiempo a abordar aspectos psicosociales y familiares de los pacientes, no debe olvidarse que son personas, que les gusta ser tratadas como tales y que dicho conocimiento puede suponer una información valiosa para el profesional.

c) Interferencias emocionales

Paciente afectado por un trastorno mental o emociones extremas.
Este tipo de pacientes requiere un abordaje específico, siendo muy importante la contención emocional del profesional y la adaptabilidad a la situación del paciente.

Entrevistador disfuncional.
Existen profesionales sanitarios que tienen muchas más situaciones conflictivas que otros. Esto podría deberse a que presentan algún tipo de déficit en habilidades sociales (hostilidad, antagonismo, no respetar las opiniones de los pacientes…). Éste tipo de profesional no suele ser consciente de su disfuncionalidad, y culpa al paciente de las situaciones que se provocan. Mientras no acepte su carencia, es muy difícil que este profesional pueda abordarla y superarla.

d) Interferencias sociales
Se da cuando existe una notable diferencia sociocultural entre el paciente y el profesional de salud. Se ha comprobado que se gasta más tiempo dando información al paciente cuanto éste es de nivel socio-económico más elevado.
Cuando el paciente, por el contrario, es de un nivel socio-económico más bajo, puede hacerse menos caso, asumiéndose: “total, no me va a entender”. Sin embargo es importante conocer que pacientes con escaso nivel cultural, necesitan más tiempo para aprender la información y un lenguaje lógicamente adaptado a su nivel.

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Posted by FisioAso   @   29 agosto 2010 0 comments
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