Equilibrio, Balance y Apoyo

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Curiosamente, cuando realizo búsqueda bibliográfica sobre reacciones de equilibrio en pacientes neurológicos y sobre cómo trabajarlos, encuentro (ya nos lo comentaron durante el curso Bobath) diferente nomenclatura para describir el mismo concepto (no acabar en el suelo) pero con muchos matices diferentes que serán importantes para la fisioterapia en neurología. Hablamos de terminología en inglés como “balance” y “equilibrium”, que parecen ser sinónimos pero hay pequeñas diferencias entre ellas. De hecho, nosotros utilizamos la palabra “equilibrio” refiriéndonos tanto a una como a la otra, pero que en realidad habría que matizar. Me explico:

Cuando hablamos de equilibrio y lo traducimos por “equilibrum” nos referimos a la capacidad de estar en bipedestación, quieto, manteniendo la postura en contra de la gravedad sin acabar cayendo al suelo. Por tanto, tenemos una serie de modificaciones constantes en el tono muscular, gracias a los receptores especializados tanto internos (propioceptores, como huso y Organo Tendinoso de Golgi) como externos (exteroceptores, como los 5 sentidos) que envían aferencias en circuito automático de médula espinal (reajuste tono muscular mediante excitación e inhibición por circuito aferente Ia y II, motoneurona alfa y gamma, dependiendo si son huso muscular u Órgano Tendinoso de Golgi) como a procesos superiores (SNC), ejecutando respuestas motoras en su totalidad automáticas, para reajustar constantemente los pequeños cambios de desplazamiento mínimo de centro de gravedad.

Es decir, el músculo está en una posición concreta, los aferentes especializados recogen la información, la envían médula espinal, se interpreta rápidamente que debe contraerse o inhibirse, y se envía el estímulo de contracción o inhibición correspondiente. Es un auténtico y constante toma y daca, modulación o regulación.

Ejemplo de equilibrio/”equilibrum”

Si hablamos sobre equilibrio refiriéndonos al “balance“, nos referiremos a las reacciones de enderezamiento, que son automáticas y que se dan en respuesta al desplazamiento del centro de gravedad para evitar la caída. El cuerpo es muy sabio, y no hablemos del sistema nervioso, de tal manera que cuando el centro de gravedad se mueve hacia un lado, lo que hace el organismo es agregar más partes al lado contrario, como por ejemplo el brazo o la pierna, para así mantener éste dentro de una zona asequible. Además, éste tipo de reacción se puede dar durante el movimiento y antes de la ejecución de éste, es decir, tiene un componente predictivo, para poder mantener la línea media y volver a recuperarla. Por eso, cuando tropezamos, empezamos a hacer gestos bien raros e incluso pueden provocar carcajadas debido a su “mala” armonía, dando sensación de ridiculez. Pero pese a ello, no hemos acabado en el suelo y evitamos cualquier tipo de lesión. Prefiero sonrojarme 5 minutos a llevar una escayola durante meses… Y el sistema nervioso también.

Ejemplos sobre reacciones de enderezamiento

Finalmente, una vez se desplaza todo el centro de gravedad y ya hemos tenido la reacción de enderezamiento, como último recurso automático para no padecer la caída, el sistema nervioso reacciona realizando una fase de apoyo. Sobretodo se pueden ver en desplazamientos de peso rápidos y de forma imprevista fuera de la base de sustentación. En éste caso (el de la foto) es de extremidad inferior, pero como ejemplo de extremidad superior, cuando tropezamos con la pata de una mesa, y se nos desplaza el centro de gravedad hasta tal punto de necesitar una fase de apoyo, ponemos la mano encima de la mesa para evitar la caída y controlar al fin, el cuerpo.

Ejemplo de reacción de apoyo

Todas éstas reacciones sirven, además de mantenernos de pie, para tener una buena y continua alineación de la cabeza respecto al tronco y viceversa, y poder seguir con el correcto posicionamiento de la “sesera” en el espacio, y así estar orientados en el espacio que nos hemos desplazado. Además, también tenemos las reacciones del tronco respecto la base de sustentación, que servirán para percibir el desplazamiento del centro de gravedad respecto al suelo, apareciendo como hemos visto ya, si hace falta, las reacciones de las extremidades.

Pero está claro que todas ellas pueden estar afectadas, y no hace falta que sea por patología neurológica, sino que en procedimientos considerados más comunes o de la vida diaria donde se ven aletargadas, como el estrés, el cansancio, el alcohol o las drogas.

Si hablamos de patología neurológica, vemos por ejemplo en daño cerebral adquirido que sobre el lado afecto no aparecen éstas, o si lo hacen, son muy “tímidas”. Puede ser un indicativo real de cuánta afectación cerebral existe, puesto que en extremidades espásticas o hemitronco hipertónico, no pueden aparecer éstas reacciones debido al constante estado excitatorio neuronal, hecho que cuando aparece el desequilibrio, la única respuesta que obtenemos es el aumento considerable de la espasticidad, dando más hipertono. Por eso, durante el tratamiento de fisioterapia neurológica, tenemos en cuenta las reacciones de enderezamiento, porque necesitamos integrar el lado afecto, no sólo para caminar en extremidad inferior o asir objetos en superior, sino para reequilibrar el cuerpo y evitar consecuencias peores, como la caída. En el momento que la espasticidad disminuye y empieza a haber un control más bien voluntario, las reacciones de enderezamiento suelen aparecer, por eso es indicativo de cómo suele ir la terapia.

También debemos pensar en patología de tipo vías vestibulo-espinales, que son las que controlan y dan respuesta a estímulos desequilibrantes, así como afectación de cordones posteriores, atáxicos, esclerosis múltiple, hipotonía por ELA, parálisis cerebral infantil, y miles de ellas, porque la percepción de la línea media, la situación de la cabeza en el espacio y todas las vías aferentes intero como exteroceptivas, son importantes.

En fin, andar no es fácil, pero mantenerse de pie también tiene su miga, así que reflexionemos sobre ello.

Agradecer al cobaya de las fotos, mi padre, y la fotógrafa, mi madre, que aunque no hayan salido perfectas, nos sirven. Así como las risas que nos echamos en ése momento, en la memoria quedáis guardadas.

Saludos y Feliz lectura.

Bibliografía:

Experiencias con el Concepto Bobath; Fundamentos, tratamiento, casos. Bettina Paeth. Ed. Panamericana.

URL corta: http://enfsr.es/S2CCNL
Posted by FisioAso   @   9 agosto 2012 5 comments
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5 Comments

Comments
Mar 30, 2016
15:05
#1 Heidi :

Preciso y útil su artīculo. Justo lo que necesitaba. Gracias a los modelos que ayudaron!

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