Musicoterapia y Enfermedad de Parkinson (1a Parte)

Post image of Musicoterapia y Enfermedad de Parkinson (1a Parte)
Filed in Colaborativas , Fisioterapia Neurológica 12 comments

musicoterapia3Quisiera presentaros la primera parte, a cargo de la musicoterapeuta de la Asociación Parkinson Asturias, de un resumen o puntos más destacados a mi parecer, de la tesina que va a presentar sobre musicoterapia aplicada a la enfermedad de Parkinson, incidiendo en la parte más física (y fisiológica) aunque también se vean favorecidos otros componentes psicológicos y sociales.

Sacks[1] también habla de los efectos benéficos de la música, en algunas enfermedades, en su libro Awakenings (1973), traducido al castellano en 2005 “Despertares”[2], donde escribe: “Hice algunos eletrocardiogramas y vídeos conjuntos que reproducen una demostración espléndida de la capacidad que el arte puede despertar al enfermo de Parkinson. Tengo un fascinante registro de uno de mis enfermos, que sufre de acinesia [3] de un lado del cuerpo, y de frenesí en el otro (cualquier medicación beneficiosa para un lado, agrava el otro), cuyo EEG se corresponde asimétrico. Ese hombre es un ex-pianista y organista; en el momento en que él empieza a tocar, su lado izquierdo deja de manifestar acinesia, el lado derecho se reducen los tics y la corea, y ambos pasan a funcionar en perfecta unión. Simultáneamente, la inmensa dicotomía, los patrones patológicos del EEG desaparecen, observándose en su lugar solamente la simetría y la normalidad. En el momento que él para de tocar, o que su música interior se acaba, decaen tanto el estado clínico cuanto el EEG.” (p.311[4]).

La Musicoterapia es una rama de la ciencia que se organizó como tal a fines del siglo XX, pero que está en plena expansión en este siglo XXI. Estudiando, como ya dijimos más arriba, los efectos terapéuticos de la música en los seres humanos. Actualmente, las investigaciones respecto de la Musicoterapia se extienden a todas las edades y enfermedades, tales como: Parkinson, Alzheimer, traumatismos de cráneo, autismo, demencias, enfermos psiquiátricos, niños con problemas de conducta, personas portadoras del SIDA, entre otras.

Muchos estudios demuestran la funcionalidad de la Musicoterapia en enfermos con diferentes problemas neurológicos. Estos estudios demuestran que la música ayuda a los enfermos a ganar control sobre su ritmo de caminar después de sufrir, por ejemplo, un TCE o ACV; estimula la memoria; ayuda a incrementar la autoestima; estimula a formar nuevas relaciones sociales; y se la puede utilizar como método de contacto con la realidad.

Sacks averiguó que la música adecuada y oída con placer producía un efecto beneficioso en las personas afectadas por la Enfermedad de Parkinson, haciendo desaparecer, durante cierto tiempo, los síntomas característicos de la enfermedad.

Según Sacks, muchas veces sólo de pensar en una música ya se puede obtener efectos similares, de minimizar la sintomatología parkinsoniana: … [la enferma] fue capaz de ‘tocar’ composiciones enteras de Chopin, en imágenes mentales. Después de que ella comenzara, su electroencefalograma, altamente anormal, volvía bruscamente al normal, mientras sus síntomas de Parkinson desaparecían. De forma igualmente abrupta, todos los síntomas volvían después de que ella interrumpía su concierto clandestino.” (2002: 381).

Otros teóricos e investigadores de los últimos tiempos son  Davis, Gfeller y Thaut[5], quienes afirman en su obra “Introducción a la Musicoterapia”/ Teoría y Práctica (2006)  que una de las funciones de la música es la “integración rítmica auditiva-motriz: aunque el cuerpo de investigación destinado al papel de la percepción auditiva en el aprendizaje motriz es aún relativamente pequeño, hay varias maneras básicas en las que se cree que una señal rítmica, que va apareciendo regularmente, puede facilitar el control muscular temporal en los patrones de movimiento (Thaut, 1990). Estas son: (1) influenciar en la prontitud y ‘el estado de alerta’ (llamado potenciación) del sistema nervioso, el cual a la vez controla el movimiento físico; y (2) ayudar al movimiento automático ofreciendo una señal para estar alerta. Además de la prontitud motriz, la música puede tener un impacto sobre factores psicofisiológicos influyendo sobre la actuación motora, como la fatiga.

Según estudios realizados por varios científicos (Pal’tsev y El’ner, 1967; Rossignol, 1971; Rossignol y Jones, 1976), el sonido informa al sistema motor a través de la estimulación de las neuronas motoras en la columna vertebral, poniendo al sistema motor en un estado más activo de prontitud y excitabilidad. Cuando el sonido se organiza en patrones rítmicos repetitivos, el efecto de informar empieza a estimular las neuronas motoras y activa los patrones musculares en una estructura temporal predecible, creando así un efecto fisiológico de sincronización auditivo-motriz; es decir, el sistema motor tiende a sincronizar el movimiento a la estructura temporal del estímulo auditivo rítmico. La sincronización permanece muy estable, incluso cuando el ritmo cambia (Thaut y Schauer, 1997). Estudios recientes (Thaut y Miller, 1994; Thaut y col., 1998) sugieren que la sincronización se produce de la manera siguiente: después de oír intervalos de una o dos pulsaciones, el cerebro calcula muy rápidamente una representación de la duración del intervalo de la pulsación, y después de establecer un tiempo preferido, cómodo entre la pulsación y el movimiento, la sincronización se mantiene al hacer coincidir la duración del movimiento con el intervalo de la pulsación rítmica. Esto tiene implicaciones importantes para la utilización del ritmo como pauta para el movimiento. Ejemplos de la vida diaria me vienen a la mente: marchar al ritmo de un tambor, bailar con música rítmica o hacer ejercicios de aerobic con música de una pulsación fuerte. En este tipo de situaciones, la persona que escucha la pulsación rítmica puede utilizar la pulsación regular para anticipar la velocidad correcta del movimiento.

Interacciones auditivo-motoras durante la producción musical. En la imagen aparecen representadas las interacciones auditivo-motoras que lleva a cabo nuestro cerebro: la proalimentación y la retroalimentación. El sistema motor controla los movimientos necesarios para producir sonidos con el instrumento. Estos sonidos son procesados por el circuito auditivo, el cual devuelve la información necesaria para que se realicen los reajustes motores oportunos para perfeccionar la ejecución.

Interacciones auditivo-motoras durante la producción musical. En la imagen aparecen representadas
las interacciones auditivo-motoras que lleva a cabo nuestro cerebro: la proalimentación y la retroalimentación.
El sistema motor controla los movimientos necesarios para producir sonidos con el instrumento.
Estos sonidos son procesados por el circuito auditivo, el cual devuelve la información necesaria
para que se realicen los reajustes motores oportunos para perfeccionar la ejecución.

Además del efecto del ritmo sobre la prontitud y la puesta a punto, la atención a un estímulo auditivo positivo puede desviar la atención de la incomodidad física o la fatiga, que pueden acompañarse en la actividad motora y rehabilitación (Marteniuk, 1976). Esto ayuda a la constancia motora.

Investigaciones clínicas recientes sobre la percepción rítmica sugieren un papel importante del ritmo auditivo para el control motor y la rehabilitación de trastornos de movimiento, especialmente la marcha en casos de trastornos neurológicos como ACV (Thaut y col., 1993); Jeffrey y Good, 1995; Prassas y col., 1997) y enfermedad de Parkinson (Miller y col., 1996; Mcintosh y col., 1997). Los movimientos marcados rítmicamente han dado como resultado una mejora terapéutica a nivel inmediato, así como a largo plazo (Thaut y col., 1996); (Thaut y col., 1997).

La música también puede ayudar a mantener el esfuerzo muscular. Por ejemplo según Marteniuk (1976), a través del proceso de atención selectiva, un individuo puede poner más atención al estímulo agradable de una música bonita que a la fatiga muscular que acompaña los largos ratos de ejercicio. Durante muchos años, los musicoterapeutas también han notado que haciendo movimientos físicos mediante actividades como tocar instrumentos musicales puede resultar muy motivador, reduciendo así la esclavitud de ejercicios físicos complicados y repetitivos (Staum, 1983; Thaut, 1990).

Música como excelente distractor de sensaciones negativas como la fatiga muscular

Música como excelente distractor de sensaciones negativas como la fatiga muscular

Por tanto, el reconocido enlace entre música y respuesta física puede ser explotado de varias maneras para mantener o mejorar el funcionamiento físico. La música se puede usar (1) como estimulación táctil, (2) para estimular la prontitud motriz (por ejemplo en el caminar rítmico o ejercicio aeróbico), (3) como una estructura para los movimientos gruesos y (4) como motivación o distracción para animar la perseverancia durante la realización de movimientos difíciles o dolorosos. La respuesta física es sólo una de las maneras en que la música nos afecta”.

En el libro “La Introducción a la Musicoterapia”[5] sus autores escriben un capitulo de  “La Musicoterapia con Deficiencias Físicas”, donde comentan: “cuando los musicoterapeutas trabajan en la rehabilitación física integran el movimiento y la música para proporcionar la motivación, el propósito y la estructura, y para facilitar la acción fisiológica en los ejercicios y actividades terapéuticos del paciente” (Thaut, 1998)

Existen dos conceptos básicos que ayudan a los pacientes a alcanzar sus objetivos: el movimiento con la música y el movimiento a través de la música. En los métodos que utilizan el movimiento con la música se utiliza la música como un acompañamiento del movimiento, para proporcionar un marcador del tiempo y para actuar como una señal de sincronización muscular. Un aspecto muy importante del movimiento bien coordinado es el pulso correcto. Los músculos de nuestro cuerpo tienen que moverse en el momento adecuado y asociarlos entre sí. Incluso en movimientos sencillos en los que ya ni pensamos, como llevar una taza de café desde el platillo a la boca, e inclinarla correctamente para que se pueda beber el café, se requiere una cantidad enorme de controles musculares complejos. Por eso, cualquier programa de rehabilitación física se preocupa por la recuperación de la capacidad del movimiento funcional. Los musicoterapeutas pueden apoyar estos esfuerzos con gran eficacia a través de técnicas de música y movimiento. La utilización de la música como un estímulo facilitador del ejercicio físico está basada en tres mecanismos fisiológicos:

  1. Estimulación sensorial de patrones (ESP): La música se organiza en patrones rítmicos. Los acentos y las frases rítmicas son señales previsibles del pulso porque se producen con regularidad en la misma secuencia y en relaciones previsibles de tiempo proporcional. Así, aprender a seguir un ritmo no sólo ayuda a sincronizar la coordinación de un movimiento con una pulsación, sino que también ayuda a planificar, programar y ejecutar secuencias más largas de patrones de movimiento complejos de manera bien organizada.
  2. Sincronización rítmica: La música se percibe a través del oído. Además, el oído es el sentido en el cual la comprensión de la coordinación  y del pulso se desarrolla más temprano y de forma más eficaz (Gallahue, 1982). Por ejemplo, cuando intentamos seguir los patrones rítmicos con nuestras manos, nuestra precisión siempre será mejor que cuando seguimos, por ejemplo, luces parpadeantes. El sistema motriz es muy sensible a la información temporal recibida por el sistema auditivo. Las señales de tiempo en el sistema auditivo pueden entrenar respuestas de movimiento con mucha rapidez y con gran precisión, incluso a niveles inferiores a la tolerancia perceptual (Thaut y col., 1998). La sincronización rítmica se produce cuando la frecuencia y secuencia de patrones de los movimientos se vinculan a la frecuencia y patrones de un estímulo rítmico auditivo, tal como sucede en las pulsaciones de un metrónomo o en los patrones métricos y rítmicos de la música. Recientes investigaciones han demostrado que cuando uno se mueve en sincronía con una pulsación rítmica, la principal estrategia de sincronización del cerebro no es sincronizar la respuesta motora al hecho de la pulsación, sino el ajustar la duración del movimiento a la duración del intervalo de la pulsación (Thaut y col., 1998). Por eso, la señalización rítmica del movimiento no es sólo un marcapasos que resalta la coincidencia de un acto de movimiento con una pulsación, sino también una señal para dar estabilidad temporal a toda su trayectoria. Este resultado es extremamente importante para entender por qué en la terapia el ritmo auditivo mejora los aspectos temporales, espaciales y de fuerza del patrón entero motriz, y no es sólo que se mejore la coordinación de puntos terminales del movimiento en coincidencia con una pulsación.
  3. Facilitación audioespinal: El sonido activa el sistema motriz de nuestro sistema nervioso central. Para percibir un sonido, primero se tienen que activar las células nerviosas del sistema auditivo. Sin embargo, a través de la formación reticular (estructura en el bulbo raquídeo), los patrones de excitación del nervio auditivo pasan a las neuronas del sistema motriz situadas en la médula espinal. Esto coloca a las neuronas en un estado de excitación alta y listas para la acción. El efecto más dramático de cómo el sonido puede excitar el sistema motriz es el reflejo de espanto o susto. Sin embargo, el efecto de la preparación auditiva del sistema motriz para facilitar el movimiento funcional es más eficaz cuando el sonido está por debajo del nivel de intensidad del reflejo de espanto, y también cuando el sonido está organizado en patrones rítmicos (Tossignol y Melvill-Jones, 1976). Los músculos se activarán en sincronía con el ritmo, lo cual ayuda a los músculos a anticipar y coordinar correctamente el movimiento.

El concepto del movimiento a través de la música hace referencia a tocar instrumentos musicales con el objetivo de ejercer funciones físicas, por ejemplo, mediante los dedos, manos, brazos, hombros, piernas y músculos motores orales. Al seleccionar el instrumento musical apropiado, se pueden ejercer movimientos físicos específicos que están dañados en un paciente (tales como la capacidad de mover los dedos con independencia). Como el paciente produce patrones musicales durante el ejercicio, los tres mecanismos de movimiento hacia la música, arriba mencionados, también son pertinentes en esta aplicación. Sin embargo, existen tres mecanismos terapéuticos más  que se dan en el uso de instrumentos musicales:

  1. Feedback auditivo y movimiento intencionado: Cuando los pacientes realizan movimientos terapéuticos utilizando instrumentos musicales reciben un feedback inmediato, sabiendo si realizan la acción correctamente, porque habrán producido un tono musical o una pulsación en el lugar apropiado dentro de un patrón completo de sonido. Este proceso da al paciente un conocimiento inmediato y beneficioso de los resultados de sus esfuerzos, reforzando así la realización de los movimientos orientados hacía objetivos específicos.
  2. Estimulación afectiva/motivacional: La mayoría de los pacientes disfrutarán de tocar instrumentos musicales si se seleccionan instrumentos apropiados dentro de una experiencia musical terapéutica (EMT) bien llevada. Así, los instrumentos musicales pueden ser una herramienta importante para la estimulación y el mantenimiento de la motivación del paciente en un programa de rehabilitación física.
  3. Memoria motora: Los patrones rítmicos y melódicos producidos por un paciente mientras practica ejercicios con un instrumento musical también le ayudarán a recordar los movimientos musculares que produjeron estos patrones. De nuevo descubrimos la música como una herramienta mnemónica para facilitar, en este contexto, la memoria motora. Un ejemplo es el pianista que puede tocar, en secuencia y simultáneamente, muchas notas en unos pocos segundos sin tener que recordar cada nota individualmente (lo cual impediría su actuación). Lo que se llama ‘los dedos recuerdan la música’ se refiere al proceso a través del cual los patrones melódicos y rítmicos ayudan a memorizar los movimientos de los dedos y manos, o de un tipo específico de memoria en nuestro sistema nervioso, de la memoria motora o la capacidad de memorizar secuencias motoras. A un nivel más elemental, el mismo proceso mnemónico puede ayudar a un paciente a realizar y memorizar de forma más eficaz unas secuencias de movimiento más difíciles, como combinar diferentes movimientos de los dedos, o utilizar manos o brazos de una forma coordinada.
Curioso artilugio que utiliza la memoria motora de los dedos para tocar el piano "virtual"

Curioso artilugio que utiliza la memoria motora de los dedos para tocar el piano “virtual”

También hemos utilizado las siguientes técnicas musicoterapéuticas descritas por Davis, Gfeller y Thaut en su libro “Introducción a la Musicoterapia” /Teoría y Práctica: “En la práctica clínica, los musicoterapeutas utilizan estos mecanismos terapéuticos como fundamentos para desarrollar técnicas de tratamiento eficaces y científicamente válidas. Los musicoterapeutas pueden proporcionar estímulos rítmicos para mejorar los patrones de marcha de los pacientes, o para acompañar ejercicios de fisioterapia (por ejemplo, girar los hombros, mover los brazos o manos, etc.) con la música apropiada. Más específicamente, los musicoterapeutas pueden retener movimientos funcionales mediante el uso de instrumentos musicales. Por ejemplo, ejercicios de teclado pueden beneficiar la destreza de los dedos. Tocar instrumentos de percusión pueden entrenar la coordinación óculo-manual; ayudar a la coordinación de manos y brazos en ambos lados del cuerpo; mejorar la extensión del movimiento del codo, el hombro o la muñeca; o aumentar la fuerza muscular. Es importante analizar las fuerzas y las debilidades físicas del paciente, y luego combinarlos con un instrumento que requiera la posición y los movimientos apropiados para su capacidad. Todas estas aplicaciones pueden ser organizadas sistemáticamente en tres categorías de métodos de tratamiento:

  1. Estimulación auditiva rítmica (EAR): Esta es una técnica específica para facilitar la rehabilitación de movimientos que son biológicamente rítmicos de forma intrínseca. Uno de los más importantes de estos movimientos rítmicos es el paso. Por eso, la aplicación más destacada de EAR es en alteraciones de la marcha, por ejemplo en pacientes con ACV (Thaut y col., 1993; Thaut y col., 1997; Prassas y col., 1997) y pacientes con TCE (Hurt y col., 1998).
  2. Apoyo sensorial de patrones de movimientos (ASPM): Esta técnica utiliza aspectos rítmicos, melódicos, armónicos y dinámicos de la música para proporcionar señales temporales, espaciales y de fuerza para movimientos que reflejan ejercicios y actividades funcionales de la vida cotidiana. ASPM es más extenso en su aplicación que EAR porque (a) se aplica a movimientos que no son rítmicos por naturaleza (secuencias de movimientos funcionales, por ejemplo, vestirse, o transferencias de estar sentado a estar de pie); (b) proporciona más que sólo señales temporales. ASPM utiliza patrones musicales para juntar pequeños movimientos secuenciales y funcionales, y proporciona señales temporales, especiales y dinámicas durante ejercicios de rehabilitación (Thaut y col., 1990).
  3. Tocar instrumentos musicales terapéuticamente (TIMT): TIMT utiliza el tocar instrumentos musicales para ejercer y estimular patrones de movimiento funcionales. La selección apropiada de instrumentos y de patrones de actuación pueden entrenar movimientos motores gruesos y finos de forma terapéutica, significante mediante el énfasis en, por ejemplo, la extensión del movimiento, la resistencia, la fuerza, la funcionalidad de las manos, la destreza con los dedos, la coordinación de los miembros, etc. (Elliot 1982; Clark y Chadwick 1980).”

Además, la estimulación rítmica puede actuar como señal en ejercicios de marcha más avanzados, como girar, caminar sobre pendientes, detenerse y empezar de nuevo, subir o bajar escaleras, etc. También se pueden dar señales eficaces a través del ritmo auditivo para los movimientos funcionales de los brazos o las manos. A veces, se pueden reducir los temblores de brazos y manos durante las tareas musicales; sin embargo, puede que la participación musical no tenga siempre un efecto duradero sobre la reducción del temblor. En pacientes con la Enfermedad de Parkinson, las señales rítmicas para los patrones del habla disártrica han tenido éxito en el control de la velocidad del habla y en mejorar la inteligibilidad.

Coincido con Davis, Gfeller y Thaut  en que “la musicoterapia es una modalidad única de tratamiento que utiliza técnicas neurológicas y psicológicas especializadas que incluyen la estimulación sensorial, la rehabilitación de la memoria, la terapia de entonación melódica (TEM), la estimulación auditiva rítmica (EAR), la estimulación sensorial de patrones (ESP), y los ejercicios motores funcionales, mediante el uso terapéutico de tocar instrumentos musicales (TIMT) para facilitar la recuperación o la rehabilitación de las funciones perdidas o para mantener las funciones que se están deteriorando.”

– Datos de la autora:

Aline Morales, musicoterapeuta en Asociación Parkinson Asturias

Aline Moraes

  • Licenciada en Musicoterapia por la Universidad de Ribeirão Preto, especializada en A.M.T. / Audiomusicotens. Musicoterapia Aplicada al Tratamiento y Prevención del Estrés, Postgrado/ Actualización en Asistencia a Usuarios de Alcohol y Drogas y Máster en Musicoterápia de ISEP – Instituto Superior de Estudios Psicológicos – Madrid
  • Actualmente desarrollando su profesión musicoterapia de forma particular/ autónoma en consultorio privado (prenatal, bebés, dificultades de aprendizaje, autismo, asperger, trastornos del comportamiento, otros trastornos generales del desarrollo, TDAH con hiperactividad, síndrome de Down, Parkinson, depresión, trastorno bipolar, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de ansiedad, etc.); musicoterapeuta en la Asociación Parkinson Asturias; musicoterapeuta en la Asociación ALARDE (escuela de artes para discapacitados); musicoterapeuta en el Sanatorio Marítimo de Gijón; musicoterapeuta en el Colegio Santa María del Naranco en Oviedo (desde 2012 – atenciones individuales a niños con síndrome de Down y niños con dificultades escolares); musicoterapeutas en el Colegio Castiello de Bernueces.

 

 Bibliografía:


[2] 1974 – Despertares «Awakenings» – (en este libro se basa la película de 1990 Despertares).

[3] ‘Acinesia’ refiérese a la ausencia del movimiento, la dificultad en iniciar un movimiento y a la economía de gestos y de expresión facial. Es lo más característico de los síntomas parkinsonianos y también lo más incapacitante.

URL corta: http://enfsr.es/Vwe3yq
Posted by FisioAso   @   17 febrero 2013 12 comments
Tags : , , , , ,

12 Comments

Comments
Feb 18, 2013
8:25
#1 @palomap3 :

Musicoterapia y Enfermedad de Parkinson (1a Parte) – http://t.co/II6XDEtf vía @FisioAso

Feb 18, 2013
12:10

#Musicoterapia y Enfermedad de #Parkinson (1a Parte) | http://t.co/L9TeZVXu | vía @FisioAso

Feb 18, 2013
13:14

Nuevo post en el blog de @FisioAso: #Musicoterapia en la Enfermedad de #Parkinson http://t.co/YvvDXuPz

Feb 19, 2013
22:11

Enhorabuena por el pedazo post, te confieso que lo he tenido que leer en varias tandas, para poder asimilar.
Me vienen a la cabeza varias cosas:
– El utilizar musicoterapia con pacientes neurológicos, con el objetivo de mejorar el ritmo de marcha y llegar a automatizar la misma… doy por hecho que el paciente será preparado previamente ( estiramientos, estimulación, lo que sea necesario…) , pero facilitarías durante su marcha? Cómo interferiría el contacto del terapeuta para con la musicoterapia y la concentración del paciente en el ritmo? A mi juicio, serían compatibles, no? y paulatinamente podríamos ir disminuyendo la facilitación.

-Para concentrar al paciente en una tarea de aprendizaje, una amiga musicóloga me aconsejo utilizar música de Johan Sebastian Bach, música clásica barroca, que es pura matemática y ayuda al paciente a centrarse… siempre y cuando no sea un sobreestímulo.
Lo mismo que para relajar a pacientes excitados al comienzo de la sesión, utilizar música de Chopin.

A título personal, me ha sorprendido la entrada, porque es algo que a menudo hago en la práctica, y mis compañeros no lo entienden y piensan que es pura pedantería mía, xD ,y no, tiene su razón de ser.

Salud! y enhorabuena!

Feb 19, 2013
23:41
#5 FisioAso :

Gracias por comentar Óscar, como siempre vamos! Somos puro feedback.
Sobre la facilitación, a mi modo de ver facilitamos, por supuesto, al mismo tempo que la música, lo que me viene a la imagen cómo lo hacen los bailarines profesionales (amateurs o lo que sea), que precisamente van al mismo son, ritmo, estímulo e interpretación a la vez, formando casi “un mismo ser”. Por tanto, terapeuta y paciente podrían ir a la par con dicha facilitación, estimulando e interpretando ambos cerebros lo mismo. En definitiva, puede considerarse entonces la música como facilitador? Está demostrado que sí.
En cuanto tus compañeros hagan sus comentarios al respecto, remíteles la entrada. Están invitados a comentar!.
Por cierto, cuéntame algo si vienes a Oviedo por el curso anda… 😉

Abr 30, 2013
4:08

Excelente blog.

Sep 24, 2013
17:12
#7 pilar pastor manzano :

Tengo Parkinson en un estadio bastante avanzado y ahora ahí andamos con las caídas que me tienen el cuerpo lleno de moraduras pero hay que seguir poniendo palos a la rueda besos pilar.

Feb 23, 2015
20:57

Excelente! la Musicoterapia mejora muchos aspectos de la salud de un anciano, tambien es excelente en casos de Alzheimer. Felicitaciones por la nota.

Trackbacks to this post.
Leave a Comment

Name

Email

Website

Previous Post
«
Next Post
»
CrossBlock designed by DeltaManual.Com  |  In conjunction with Web Hosting   |   Web Hosting   |   Reverse phone